¿Por qué Dios se lleva de tu vida a esas personas que tanto amas?

Cortesía por Pexels

Por Ixlianis Valentín Morales 
Pastoral Juvenil JoCoMi Guayama, Puerto Rico

“Algunas personas vienen a nuestra vida como bendiciones. Otras vienen a nuestra vida como lecciones”.

Anónimo

Un día te pones a pensar y llegas a la conclusión de que tienes todo lo que deseas en tu vida. Piensas que a tus quince años ya encontraste a las personas con las cuales compartirás el resto de ella y le agradeces a Dios por eso: por permitirte experimentar a tan corta edad lo que es el amor y la amistad verdadera.

Esa noche duermes en paz, confiando que cuando despiertes no habrá nada que te pueda arrebatar esa felicidad tan inmensa que sientes. Te sientes completa. Pero cuando por fin despiertas, te encuentras con esa prueba a la que tanto le temías. El sueño pasó a ser una pesadilla y no comprendes porque te está pasando esto.

Rápidamente le cuestionas a Dios el por qué de tus desgracias, y de igual manera tu fe se va desvaneciendo y te alejas de él. Pasas noches en vela tratando de entender por qué Dios se lleva de tu vida a esas personas que tanto amas y que tan feliz te hacían. ¿No es eso lo que un padre quiere para sus hijos, la felicidad? Entonces, ¿por qué hace de tu vida una infeliz?

Tiempo después, cuando ya crees haber superado esa batalla, Dios te hace un llamado al cual tú acudes, sin entender muy bien lo que está pasando. Ese llamado te hace reflexionar sobre tu vida antes y tu vida ahora.

Te presenta esta escena actual donde esas personas que en algún momento fueron felices a tu lado lo siguen estando, pero sin ti, y la pregunta que te hace es ¿estás feliz tú sin ellos?

Miras a tu alrededor y sabes que estás en el lugar correcto, sabes que Dios te sacó de allí para ponerte en un lugar mejor. Te dio bendiciones que hasta el día de hoy no sabías que tenías. Te enseñó la verdadera felicidad, una que no es determinada por las personas que te rodean, sino que esas personas te aportan a ella y te ayudan a encontrarla.

Te presentó una amistad que no se nutre de envidia, sino que celebra tus logros como si fueran los suyos. Te regaló una familia que no sabías que necesitabas, y luego de todo esto, logras entender que él arrebató de tu vida aquellas cosas que te alejaban de Él y las reemplazó con unos seres tan especiales que poco a poco te ayudaron a salir de esa oscuridad.

Ahora, por fin abres tu corazón a la aceptación y entiendes que, Dios tiene un plan para ti y que todo lo que un día sufriste, te lo recompensará con algo mejor, solo debes confiar y dejarte guiar.


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