Los hijos de Dios están siendo perseguidos

Cortesía por Pexels

Por Mireilys Rodríguez Reyes 
Pastoral Juvenil JoCoMi Guayama, Puerto Rico

“Si quieres la paz, trabaja por la justicia”

Anónimo

No nos podemos llamar hijos de Dios y atentar contra sus creaciones. Hoy en día vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, lleno de locuras y situaciones que nos dejan con la boca abierta.

Quien diría que los hijos de Dios serían perseguidos por su color de piel, identidad sexual, discapacidades físicas y hasta por su género. La violencia que se está viendo en estos momentos es inaceptable.

El Papa Francisco nos dice:

“Sean gente con ideales, gente que cambia al mundo, no estatuas”.

Salgamos a la calle, gritemos por cada rincón del mundo que se haga justicia, justicia para todas las personas que sufren de violencia y falta de derechos. No nos quedemos sentados esperando a que se resuelva el problema por sí solo, tenemos que ser entes de cambio.

Como Iglesia e hijos de Dios, trabajemos por la justicia, para así alcanzar la paz, porque no se puede atravesar el mar simplemente mirando el agua, hay que atreverse a nadar con los tiburones.

Que, con la ayuda de Dios, podamos alcanzar justicia para todos, para Rosimar, para Alexa, para muchos más, porque para hacer un país diferente, necesitamos dejar de ser indiferentes.

Ayúdanos, Señor, a dejar la indiferencia a un lado, a aceptar nuestros hermanos como son y crear un mundo seguro. Un mundo donde las personas puedan salir sin miedo a ser raptadas y aniquiladas, donde la voz de la gente sea escuchada y tomada en cuenta, donde todos podamos vivir en paz y armonía.

Solo Dios nos dará las fuerzas para poder luchar por nuestros derechos y los de los demás. Te pedimos, Señor Padre Santo, que nos protejas, Amén

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